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Aprende a mantener una conversación normal con tu hijo adolescente

Un estupendo artículo publicado por el portal especializado DMedicina explica que la paternidad también se aprende a medida que pasa el tiempo y los hijos crecen. Y que la capacidad de adaptación de los padres a las diferentes etapas se ve a menudo puesta a prueba, en especial durante la pubertad y la adolescencia. Por su interés os reproducimos algunos puntos.

Durante pubertad y adolescencia, los hijos pasan una transición que los padres también han de realizar. «Deben aprender a relacionarse con sus propios hijos de una forma diferente a como lo han hecho hasta ahora. Esta transición requiere un periodo de asimilación y adaptación», explica para DMedicina Lucía Martín, psicóloga clínica en Centro TAP Tratamiento Avanzado Psicológico, quien indica que este cambio viene acompañado de algunos problemas que entorpecen la buena relación entre padres e hijos.

para la psicóloga, algunos de esos inconvenientes son la presencia de dificultades en la gestión emocional propia, dificultades en la comunicación, el establecimiento de unas altas expectativas sobre sus propios hijos (y, a veces también, sobre ellos mismos), la ausencia de empatía, no ser claros y exactos en sus peticiones y mensajes o la inexistencia de un sistema de límites y normas firmes, pero flexibles.

En esta etapa se producen cambios a nivel biológico, social, psicológico y sexual. Además, tal y como señala a DMedicina Isabel Rodero, pedagoga en el mismo centro, la adolescencia es una etapa que se caracteriza por la influencia que tiene el grupo de iguales en la creación y desarrollo de ideas, gustos e intereses. De ahí la dificultad para encontrar el entendimiento con los adultos, con los que se sienten menos identificados.

Siempre se puede mejorar

Las especialistas indican que, pese a lo difícil que pueda parecer mantener una conversación normal con un hijo adolescente, lo cierto es que siempre se puede mejorar la relación. Para ello, indican que el primer paso que tienen que dar ambos es realizar un ejercicio de reflexión personal y familiar que les ayude a clarificar qué necesitan y qué quieren, y viceversa, de la relación entre ambos. La escucha activa y la empatía serán determinantes.

En el caso de los padres, Lucía Martín advierte que el deseo de entender a los hijos no tiene que deberse a una necesidad de control extremo y estricto que desencadene conflictos interpersonales con sus propios hijos. «Los padres de estos adolescentes pueden, en primer lugar, empatizar con ellos: ponerse en sus zapatos, mentalizarse sobre cómo son, qué pueden sentir, qué creen que les podría pasar a ellos en su situación y clarificar qué esperan de ellos, facilitará una apertura en la vía de comunicación entre las dos partes», añade.

Puedes leer el artículo entero pulsando aquí.

 

Publicado en Pre y adolescentes.

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