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Los cuentos infantiles con seres humanos impactan más a los pequeños

Según un estudio llevado a cabo en Canadá, ver o leer según que tipo de cuentos tiene un efecto distinto en los niños. La investigación, realizada en Toronto, determina que, además, «existe una diferencia clara entre los comportamientos de los niños cuando leen una historia con animales o con humanos. Mientras los primeros se vuelven más egoístas, los segundos, por el contrario, son más generosos y esto se debe, en parte, a lo aprendido con la historia».


La sección infantil de El País recoge una investigación canadiense que concluye que los pequeños que ven o leen cuentos con personas son más prosociales, más generosos…

Muchas de las películas de Pixar y Disney tienen como protagonistas a animales, póngase como ejemplos Bichos o Bambi, entre muchas otras, y es más, algunas cuentan con coches o aviones en sus personajes principales. La investigación realizada en Toronto asegura que «a pesar de lo entretenido de las películas con animales, para que los niños aprendan a comportarse mejor socialmente es preferible que los protagonistas sean personas, de forma que el pequeño se identifique».

Cuentos que influyen

El estudio, realizado con niños de cuatro a seis años, consistió en averiguar qué cuentos, si los protagonizados por animales o por humanos, hacían que estos actuaran de una forma prosocial [actos realizados en beneficio de otras personas; maneras de responder a éstas con simpatía, condolencia, cooperación, ayuda, rescate, confortamiento y entrega o generosidad]

Esto se reflejaba en el comportamiento posterior de los pequeños. La investigación es la primera que se hace sobre este tema, por lo que los autores recuerdan que se necesita más investigación al respecto, por ejemplo, midiendo otras variables del comportamiento prosocial, como puede ser el altruismo o ser honesto, o comparando si el efecto que se da en niños pequeños es extrapolable a niños más mayores.

 

En opinión de los autores del estudio, según explica el artículo de El País, el efecto no se debió a si los niños comprendieron bien la historia, ya que solo se incluyó en el estudio a aquellos menores que respondieron a un test tras las pruebas, “ni se pudo deber a la diferencia de los grupos en relación las habilidades lingüísticas y cociente intelectual, ya que todos habían pasado las mismas pruebas de conocimiento”, aseguran los autores. Y por último, tampoco se debió a que los niños eligieron leer las historias de humanos sobre las de animales o viceversa, porque estas fueron seleccionados de forma “igualitaria”, añaden.

Aprender a socializar

“Lo que los hallazgos, realmente, sugieren es que podemos usar los cuentos para que los niños aprendan a ser prosociales, aunque debemos ser conscientes de qué historias usamos, ya que estas van a tener un efecto en su comportamiento. Y la historia elegida debe estar compuesta de personajes humanos”, sostienen. “Esto se debe”, continúan, “a que los niños pequeños se sienten más identificados con los humanos, sus semejantes, que con animales, aunque actúen como personas, y así transferir el comportamiento a la vida real”.

Los niños eran incapaces de trasladar el comportamiento de un protagonista animal a la vida real, “ya que les trataban más como animales que como humanos, aunque actuarán como tal”, reiteran. “Al no sentirse identificados, eran incapaces de trasladar a su vida el comportamiento del animal-humano”, agregan.

Las conclusiones también incluyen que hubo niños que sí fueron capaces de hacer una correspondencia clara entre los humanos y los animales que actúan como tal. Pero fueron los menos, “la mayoría los trató como animales, alejados de sí mismos, por lo que no hubo ningún efecto en su moral, no habían aprendido”, concluyen.

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