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El cuidado de los ojos de los más pequeños

Con la llegada del buen tiempo y el aumento de horas de sol se incrementan las actividades de mayores y pequeños al aire libre. Los españoles, tras los portugueses, somos los europeos que más tiempo pasamos en espacios exteriores, con 31 horas a la semana; aun así, pocos parecen conscientes del impacto nocivo de la radiación ultravioleta en los ojos. Y eso que el cuidado de los ojos en los más pequeños es muy importante para su desarrollo. Por eso, padres y educadores debemos estar atentos para observar y detectar posibles problemas de visión en los niños.

Estamos cada vez más concienciados de lo importante que es proteger la piel de los niños y adultos con fotoprotectores adecuados y gorras para la cabeza, pero, ¿qué pasa con los ojos? Según el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, casi el 25% de los padres no toma las precauciones necesarias para proteger los ojos de sus hijos. Esto se debe, en gran medida, al desconocimiento que los progenitores tienen sobre las graves consecuencias que tiene la exposición solar en los ojos durante la infancia y adolescencia.

Puedes leer sobre los diferentes cuidados según el rango de edad de tu hija/o pinchando aquí.

Los ojos de los menores

El ojo del niño es más sensible que el del adulto. Su cristalino, que ejerce de filtro, aún no está funcionando a la perfección. Antes del primer año de vida, el cristalino deja pasar el 90% de la radiación UVA y el 50% de la UVB, llegando directamente a la retina, lo cual puede provocar daños a corto y largo plazo.

Los daños que surgen a corto plazo pueden ser la queratitis (quemaduras solares), que en los más pequeños se manifiestan con síntomas de dolor, fotofobia y enrojecimiento de los ojos. A largo plazo, el daño puede ser más severo: se pueden producir alteraciones agudas de la córnea, lesiones degenerativas y quemaduras agudas en la retina, que dañan la visión de forma severa y permanente.

Por otra parte, se ha relacionado la radiación solar durante los primeros años de vida con la aparición en la edad adulta de patologías como las cataratas: primera causa de ceguera reversible en el mundo; la degeneración macular asociada a la edad (DMAE): primera causa de ceguera irreversible en mayores de 65 años. Detrás de esta enfermedad se encuentran, entre otros, factores genéticos, el tabaquismo y los efectos del sol; o el pterigion, que consiste en un crecimiento anormal de tejido sobre la córnea, y que produce irritación ocular y sensación de cuerpo extraño. Existe una relación directa entre la aparición de esta patología y la exposición solar recibida, sobre todo en los primeros cinco años de vida.

Puedes leer sobre la importancia de las revisiones oftalmológicas pinchando aquí.

Visita al especialista

La primera visita a un oftalmólogo puede ser inquietante para vuestras/os hijas/os. Explicarle lo que va a pasar es una excelente forma de tranquilizarle. Es recomendable:

  • Leerle historias en las que el personaje vaya a consultar un especialista de la vista.
  • Describirle las cosas que tendrá que hacer, como mirar imágenes, leer una pizarra con letras, etc.
  • Prepararles para la posibilidad de que haya que ponerles gotas en los ojos, pero que “no habrá agujas”.
  • Explicarle que no es un examen como en la escuela, no se trata de acertar, sino de evaluar.
  • Los buenos hábitos para tener una visión sana se adquieren a una edad muy temprana. Busque el mejor especialista para la vista de sus hijos y pídale consejo.

Para reducir el riesgo de padecer las patologías mencionadas, sin que repercuta en las actividades de los niños, es fundamental que éstos utilicen gafas de sol e incluso sombrero o gorra con visera delantera. Los adultos debemos tener en cuenta que las gafas de sol no son un juguete, de ahí que, a la hora de incorporarlas a la actividad diaria del niño, el pequeño debe conocer las consecuencias de no hacerlo y asumir que debe tratarlas como un objeto que redunda en su beneficio, explicándole que, aun llevándolas puestas, nunca debe dirigir su mirada directamente al sol.

Las gafas de sol infantiles, al igual que las de los adultos, deben estar homologadas y llevar la marca CE (Conformidad Europea) como estándar mínimo de calidad. Es preferible no ponerse gafas a arriesgarse con gafas no homologadas, ya que suponen un serio peligro para la salud visual.



Hay que procurar evitar que los niños pasen mucho tiempo frente al televisor u otras pantallas. Cuando estén viendo la tele o jugando a los videojuegos, es bueno hacer descansos para que los niños fijen la vista en otros sitios, en puntos más alejados. De este modo evitamos el estrés visual, también cuando aprenden a leer por ejemplo.

Puedes leer más sobre el tema pinchando aquí.

Publicado en Salud.

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