lenguaje-bye-piojito

Los niños y su particular conquista del lenguaje

Uno de los hitos más ansiados en la evolución de los hijos es su conquista del habla. Los padres debemos conocer todos los entresijos de este momento decisivo. Cuando tenían un año ya utilizaban palabras para pedir o expresar cosas. Por ejemplo, decían «eta» para pedir una galleta o «alle» para decir que querían salir a pasear.


A partir de los dos años es, sin embargo, cuando empiezan a hacer gala de sus habilidades lingüísticas. Aparecen las frases propiamente dichas, formadas por dos o tres palabras. Es imprescindible que interactúen directamente con un adulto para que puedan progresar en su lenguaje. Dedicar tiempo a conversar con ellos es el modo eficaz de estimularles.

Diferentes ritmos

No todos los niños avanzan al mismo ritmo y es muy importante respetárselo. Cuando a los dos años sólo dice «papá», «mamá» y poco más ¿Hay que preocuparse? Aunque no todos los niños evolucionan igual, a los dos años suelen decir ya algunas docenas de palabras, que serán 300 ó 400 al cumplir los tres años.

Además ya empiezan a construir frases de dos palabras. No es que un niño de dos años que apenas diga más que «papá» y «mamá» vaya a tener forzosamente un retraso de lenguaje (puede ocurrir que “despegue” en los próximos meses) pero es mejor prevenir y consultar al especialista. Un niño que, con tres años, aún dice «fío» (frío) y «abua» (agua), ¿tiene retraso en el lenguaje?

A los tres años es perfectamente normal que un niño pronuncie así. Otra cosa sería si eso mismo le ocurriese a un niño de cinco añosas que poco a poco permiten mantener pequeñas conversaciones con ellos. Esta es, por tanto, una etapa fundamental en el desarrollo de nuestros hijos y es conveniente que los padres sepamos cómo ayudarles.

Estimular su lenguaje

De la actitud que tengan las personas de su entorno, dependerá que los niños encuentren en las palabras un soporte divertido, rico e insustituible para expresarse. ¿Qué papel cumplimos los padres concretamente? Somos nosotros los que al nombrar, señalar y relacionar entre sí las cosas mediante el lenguaje estamos desarrollando en nuestros hijos su capacidad de atención y enseñándoles a pensar, a sentir y a expresarse. ¿Qué podemos hacer para estimular el lenguaje de nuestros hijos?

Muchas cosas. Conversar con ellos, escucharles, hacerles sentir que lo que dicen nos interesa. Leerles en voz alta o comentar dibujos, y luego preguntarles sobre los relatos o imágenes. Comentarles con frases sencillas lo que hacemos, lo que hacen ellos, los nombres, relaciones y cualidades de las personas y las cosas, lo que pasó, etcétera. Si les hablamos mucho ¿Hablarán mejor o antes? Es muy importante hablar con ellos, pero sin caer en el extremo de agobiarles.

Además, más que de hablarles “a ellos”, se trata de hablar “con ellos”, escuchándoles y dándoles un lugar importante en el diálogo. Y nada de acabar nosotros sus frases cuando vemos que les cuesta. ¿Es bueno hacerles preguntas para que contesten? Hay que dialogar, pero no podemos convertir las conversaciones en un interrogatorio o en un examen.

Algunas preguntas frecuentes

Hablar debe ser algo divertido para nosotros y para ellos. Y siempre tendrá más eficacia hablar sobre cualquier cosa que a ellos les interese en lugar de tratar de dirigir su atención hacia cosas que nos parecen importantes a nosotros.

¿Hay relación entre el juego y el desarrollo del lenguaje? El juego es importantísimo para todo, y también para el lenguaje. Jugar a las tiendas, al autobús, a los bomberos, no sólo ejercita su imaginación sino que ofrece magníficas ocasiones para nombrar acciones, utensilios, emociones, que se pueden enriquecer a voluntad. El juego es uno de los auténticos motores del lenguaje.

¿Estimula la televisión el lenguaje de los críos? Muy poco. Los niños no adquieren el lenguaje al escuchar la radio o la tele, o al oírnos hablar a , en cuyo caso se trataría del defecto llamado dislalia y habría que acudir a un logopeda.

Cuando un niño de dos años tartamudea ¿quiere eso decir que va a ser tartamudo? No hay que alarmarse antes de tiempo, ya que a esta edad muchos niños pasan por una fase de habla vacilante que dura unos meses. Hay que considerarla una etapa normal que generalmente se resuelve sola. No hay que corregir al niño, ni apurarle, ni impacientarse ni terminar sus frases por él. Hay que relajarle, darle confianza y ser o que les falte. Si por ejemplo dice «peio guau guau» estará bien contestarle “sí, el perro hace guau guau”, e incluso, algo más adelante «el perro ladra». Si logra mejorar algo su frase inicial, hay que felicitarle con un elogio.

No hay que imitar la pronunciación del niño. El tiene derecho a decir «tero tomé», pero, sin corregirle, lo más adecuado es responderle «¿quieres comer?». De este modo, sin forzarle, le estamos proporcionando un modelo que le estimula a avanzar.

¿Hay que corregirles? Expresiones del tipo «habla despacio», «dilo otra vez», en lugar de ayudarles perjudican su gusto por expresarse, y eso es peligroso a esta edad en que el lenguaje está en sus comienzos. Si tenemos sospechas fundadas de que puedan tener un problema, es mejor que les vea un especialista. ¿Se les puede ayudar a construir las frases mejor? El truco consiste en responderle repitiendo sus frases -lo que él tomará como una confirmación- e introduciendo en ellas

Puedes leer más sobre el tema pinchando aquí.

Publicado en Conducta infantil.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.