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Pautas para ayudar a tu hija/o a socializar (1 de 2)

Los humanos somos seres sociales, pero nos incorporamos a la sociedad de niños. Y aún tratándose de algo natural, no faltan los padres que reciben mensajes del tipo «tu hija necesita aprender a estar con los demás» o «sería buenos que tu hijo entrenase sus habilidades sociales». Veamos exactamente qué se refieren, y de qué manera podemos ayudar a nuestras/os hijas/os a socializar.


Las habilidades sociales incluyen mucho más que la destreza a la hora de comunicarse con otras personas, se trata de un aprendizaje necesario para convertirse en una persona de verdad, teniendo en cuenta las características personales y cómo estas encajan en la sociedad.

Lo cierto es socializar es aprender a convivir, iniciar, mantener y terminar una conversación, escuchar, decir no, expresar emociones, resolver conflictos que puedan surgir, crear y mantener relaciones sociales positivas con las personas que les rodean, familia, colegio y sociedad. El entrenamiento de todo ello permitirá al niño crecer y adaptarse más adelante en la vida.

A socializar se aprende

Las/os niñas/os se enfrentan cada día a infinidad de situaciones sociales, unas/os lo hacen con distancia y miedo, se les hace un mundo tener amigos… Otras/os lo viven con tanta energía que son incapaces de ver o escuchar al otro y acaban invadiendo su espacio, otros necesitan el apoyo del adulto para controlar la vergüenza y poder hablar o simplemente usan la fuerza y la imposición para acercarse a los demás.

Y dado que todas estas conductas acaban afectando emocionalmente a los niños, resulta que no pocos lo viven incluso con tensión, enfado, confusión y tristeza, haciendo que surjan conflictos en el colegio, en el entorno familiar o con los amigos.

Interpretar las señales

Puede tratarse de dificultad a la hora de interpretar las señales sociales, o bien un bloqueo emocional que no le permite expresar qué necesita y otras, en las reacciones excesivamente impulsivas. En estos casos las habilidades sociales en el niño son limitadas, trabajar y guiarles en su entrenamiento podría ayudarles a enfrentarse mejor al entorno.

Como siempre, desde el hogar familiar se puede empezar, puesto que se trata de un entorno seguro para la/el niña/o, donde se siente querida/o y protegida/o. Los padres hacen de modelo y aquí inevitablemente se les pide de nuevo responsabilidad. Una forma de ayudarles es hablando de las situaciones que pueden llegar a ser difíciles para ellos, poniendo nombre a lo que ha pasado, como se han sentido, que han hecho y darles una alternativa de solución.

Cinco pasos

Hay que crear una secuencia de los acontecimientos. Hablamos de:

  • Lo que pasa.
  • Lo que piensa.
  • Cómo se siente.
  • Lo que hace.
  • La consecuencia.

Poniendo en práctica este guión lo que se pretende es crear una secuencia, ayudar a la/el niña/o a que identifique qué ha pasado y aportarle nuevos recursos, qué otra alternativa podría haber elegido.

Por ejemplo, llega del cole enfadada/o porque el profesor la/e ha regañado por empujar a un niño en la fila. Si seguimos el guión la intervención, los pasos serían: 1. ¿Qué ha pasado? Estabas en la fila para volver a clase y Daniel quería pasar antes que tú. 2. ¿Qué has pensado? QueDaniel quería molestarte .3. ¿Cómo te has sentido? No te ha gustado y te has enfadado mucho, tanto que… 4. ¿Qué has hecho? Empujarle y hacer que se cayese. 5. ¿Consecuencia? Daniel se ha hecho mucho daño, el profesor te ha regañado, te has enfadado aún más, has contestado mal y encima te han castigado subiendo el último a clase.

(Continuamos la semana que viene).

Publicado en Conducta infantil.

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