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Pautas para ayudar a tu hija/o a socializar (2 de 2)

Explicábamos la semana que socializar es es aprender a convivir, iniciar, mantener y terminar una conversación, escuchar, decir no, expresar emociones, resolver conflictos que puedan surgir, crear y mantener relaciones sociales positivas con las personas que les rodean, familia, colegio y sociedad.


La clave –siguiendo la secuencia que les ayude a identificar lo que ha pasado– es el último paso: ¿qué plan se te ocurre que podrías haber hecho? Aquí va a necesitar vuestra ayuda. Propongámosles alternativas, del tipo «se me ocurre…», «tal vez…», «y si…»… «se lo dices con palabras: Daniel, no te cueles, me estás molestando». En estos casos es importante ayudarle a que empatice con la otra persona, tanto con el profesor como con la/el niña/o afectado. ¿Cómo crees que se ha sentido Daniel? ¿El profesor ha entendido con el empujón lo que tú necesitabas?

Es bueno poner nombre a lo que sucede, que los padres vean qué le cuesta hacer, cómo se puede sentir y qué puede hacer para conseguirlo es fundamental para que la/el pequeña/o adquiera más recursos y se enfrente de forma más adecuada a sus dificultades a nivel social.

Padres modelo

Los padres, además de modelos, son sus guías; y cualquier situación cotidiana es buena para entrenarlo. Si la/el niña/o es vergonzosa/o, permanece callada/o y se comunica con los demás a través de la boca de sus progenitores, se le puede ayudar con cosas básicas. Desde hacer que les acompañe a comprar el periódico y adelantarle qué pasos van a tener lugar: entrar en la tienda tranquilos, saludar, mirar a los ojos, pedir el periódico que se lea en casa, pagar, dar las gracias y despedirse.

Estas pautas le dan seguridad, le animan a que guarde un ratito la vergüenza en el bolsillo. Con ellas se le facilitan trucos sobre qué puede hacer y la importancia que tiene dar cada paso. Todo pequeño avance siempre siempre hay que reforzarlo, pues para ellos es un gran reto.

Otro asunto que se complica conforme van creciendo es el de hacer amigos. Aquí es importante en primer lugar ayudar a que el niño conozca sus gustos, intereses y averigüe que cosas buenas puede compartir con los demás.

De nuevo, los padres pueden guiarle en cómo acercarse a los demás, en buscar a niños que puedan compartir sus mismos intereses, como proponerles un juego, tal vez si lleva el balón de fútbol o una comba al colegio le puede ayudar un poco, llevar un juguete que le de seguridad… En los recreos el que lleva el juguete tiene más poder y los demás tienden a acercarse, es un facilitador.

Ayuda para socializar

Hay ocasiones que tanto en el colegio como en casa el trabajo no es suficiente y se necesita ayuda profesional. En estos casos los grupos de habilidades sociales pueden ayudar a los niños a aprender y practicar estrategias para su día a día. En el grupo se exponen y comparten situaciones reales a través de dinámicas que ayudan al niño a identificar sus necesidades, deseos y nuevos planes de acción.

Entre todos se crea un ambiente seguro y de confianza, todos comparten un mismo sentimiento, «a veces es difícil…», «me cuesta…», se sienten respaldados por los demás y junto a todos se valorará que “trucos” pueden poner en marcha para vivir situaciones sociales mejor y con más tranquilidad.

Relacionarse con los demás tiene que ir de la mano con disfrutar, y no con disgusto. Los padres han de implicarse en este tipo de intervención, favoreciendo las necesidades de cada niño pero fortaleciendo su acercamiento al éxito en las relaciones sociales.

(Puedes ver la primera parte de esta entrada pinchando aquí).

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