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Consejos para ‘sobrellevar’ a los preadolescentes

Los niños son cada vez menos niños. Inician antes su etapa de pubertad, y con ello, manifiestan una rebeldía ante la vida y sus padres que no es fácil de llevar. Por lo general suele coincidir con la llegada de la ESO. Los preadolescentes no piensan más que en divertirse y vivir emociones intensas, alejándose de cualquier responsabilidad.

Esa especie de revolución que vivís en casa se llama preadolescencia. Y por desgracias no tiene tratamiento. Aunque es cierto que sí que existe un secreto para sobrevivir a ella: comprender lo que está pasando en un cerebro en plena evolución, que lo cierto es que no funciona del todo como el de un adulto. Al menos, así describen el de los preadolescentes los expertos en psicología del desarrollo.

Para cualquier terapeuta de este tipo al que consultes, la adolescencia empieza cada vez antes. El motivo es que, biológicamente, los cambios puberales ocurren antes que en el pasado, porque las condiciones asociadas con nuestro estilo de vida han cambiado profundamente. La presencia actual de hormonas en los alimentos que consumimos, y también la sobreabundancia de imágenes y de estímulos sexuales en el contexto de la vida actual, han activado la pubertad, anticipando su comienzo.

Preadolescentes que quieren ser adultos

Varios elementos de la sociedad de nuestros tiempos les empujan a tener prisa y un deseo infinito de sentirse inmediatamente adultos, así como de hacer las cosas propias de estos.

Así, no es de extrañar que los psicoterapeutas reciban más a menudo peticiones de ayuda por parte de padres de preadolescentes que no saben cómo actuar. Han descubierto que sus hijos han entrado de manera prematura en el terreno de los comportamientos de riesgo más propios del joven que salía de la adolescencia: tabaco, alcohol, sexualidad precoz y promiscua, e incluso el empleo de sustancias psicotrópicas.

Igualmente, quieren mencionar el riesgo asociado con la vida ‘on line’ de los preadolescentes, que quizás representa, a su juicio, en la actualidad “la mayor emergencia educativa” para quienes experimentan esta fase de crecimiento: pornografía en línea (que entre los más pequeños es una verdadera epidemia de la que los padres tienen que ser conscientes), el ‘sexting’, juegos de azar, captación en línea, o la sexualización temprana.

Pero, ¿cuándo debería empezar la preadolescencia? Los precisan que debería corresponder a la edad de entre los 10 y los 14 años, es decir, la edad entre la escuela Primaria y la ESO. Hoy, sin embargo, tenemos muchos niños que entran en la pubertad ya en Primaria, y en general asistimos a una aceleración del crecimiento.

Desde un punto de vista neurobiológico, indican que la transición de la preadolescencia a la adolescencia debería acontecer alrededor de los 14-15 años, mientras que el final de la adolescencia debería suceder cerca de los 20 años. Las niñas han experimentado una maduración biológica anticipada en los últimos 100 años. Su primer ciclo menstrual, que hace un siglo tenía lugar a los 16 años, ahora se manifiesta a los 12 años. ¿Los motivos? Todos los ya mencionados.

El cuerpo y la mente

En concreto, los preadolescentes se enfrentan a un doble cambio: una primera revolución concierne al cuerpo y a la mente. El cuerpo entra en la pubertad y comienza el desarrollo sexual, mientras que la mente está dominada por una inmadurez cognitiva y una fuerte activación de la parte emocional.

En otras palabras, los jóvenes desean vivir experiencias emocionantes y llenas de gratificación emotiva, pero al mismo tiempo carecen de las habilidades cognitivas necesarias para manejar los riesgos y prever las consecuencias que se derivan.

El segundo cambio, según apuntan, se relaciona con el asomarse al mundo, momento en que los preadolescentes se enfrentan a un segundo nacimiento, ya que nacen al mundo, y éste se convierte en un lugar para explorar. “Tienen que abandonar el nido donde estuvieron protegidos durante su infancia y donde todas sus necesidades fueron satisfechas, y deben aprender a lanzarse al mundo, empezar a desarrollar su autonomía y su capacidad de autogestión”, agregan los padres de adolescentes.

En realidad, todos los niños pasan por esta fase tan rebelde ya que sus cerebros actúan bajo el impulso de los instintos y de las pulsiones, así que razonan de una manera ralentizada e inmadura.

Los preadolescentes son un tornado, pues son pura emoción y poca razón. Cuando están enojados son como volcanes en erupción; cuando están tristes el mundo es negro y no tiene colores, y cuando están felices tocan el cielo con un dedo. No hay medias tintas en la preadolescencia y de esto nos damos cuenta especialmente cuando están enojados, porque por primera vez tenemos en casa un extraterrestre que nos dice cosas terribles, que se rebela contra nuestras reglas, que quiere decidir y pensar por su cuenta. Pero esos pensamientos, en realidad, son todavía inmaduros.

Consejos para padres de preadolescentes

Dicho todo lo cual, los expertos apuntan una serie de consejos a los padres para poder sobrevivir a estos preadolescentes en plena revolución:

  • Dar buen ejemplo. Los preadolescentes están muy atentos a la coherencia de los adultos que los educan y se inspiran en personas que hacen lo que dicen.
  • Aprender a manejar los conflictos. Sin recurrir a los gritos y a las bofetadas. Hay que utilizar el poder de la mirada y la autoridad quieta que todo adulto debería poner a disposición de quienes están creciendo.
  • Elegir pocas y buenas reglas. Y ser muy firmes en ellas.
  • Regular el tiempo “de conexión”. El que los niños puedan pasar “enganchados” a Internet, y ayudarles a administrar sus redes sociales de manera responsable.
  • Impartir una buena educación emocional. Que sea afectiva y sexual: los nativos digitales lo necesitan especialmente.
  • Pedir ayuda a un adulto de confianza. Mejor si es padre de preadolescentes, cuando se esté agotado o a merced de unas dinámicas que no se sepan cómo manejar.
Publicado en Noticias.

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