ejercicios de relajación

Ejercicios de relajación para ‘peques’

¿Sabías que los niños también sienten estrés y una variedad de emociones, tanto positivas como negativas como nosotros los adultos? La diferencia es que, como personas mayores, nuestras mentes y cuerpos han madurado lo suficiente como para poder utilizar diferentes estrategias para reconocerlas y afrontarlas. Pero podemos ayudarles a aprender a lidiar con el estrés y las emociones con ejercicios de relajación.

Sin técnicas que los ayuden a sobrellevar la situación, sin estos ejercicios de relajación, las emociones pueden volverse locas y la niña o el niño terminan sintiéndose tristes y derrotados. El objetivo no es eliminar por completo las situaciones con las que los ‘peques’ estén teniendo problemas, sino ayudarles a aprender a lidiar con ellas, lo cual es una habilidad valiosa para toda la vida.

Y quizá te puedes preguntar, “¿Qué es tan estresante en la infancia?”. Bueno, para empezar, un cierto nivel de tensión es bueno para todos, porque nos ayuda tanto a crecer y desarrollarnos como a reaccionar y procesar ciertas situaciones y circunstancias. Sin embargo, el estrés se convierte en un hecho negativo cuando nos hace sentir estar amenazados o sin control de la situación.

Causas del estrés

Diferentes estudios muestran que los padres perciben el estrés de sus hijos menor del que realmente los niños sienten, y la realidad es que hoy en día los niños los niños sufren más estrés que nunca.

Diferentes causas de estrés en las niñas/los niños son:

  • Demasiada exposición a situaciones de violencia tanto real como a través de la pantalla (televisión, juegos de ordenador o tableta…).
  • Excesiva exposición a aparatos tecnológicos o pantallas.
  • Preocupación por las tareas escolares o calificaciones.
  • Demasiadas responsabilidades, como la escuela y el trabajo o los deportes.
  • Problemas con amigos, intimidación o presiones grupales.
  • Un cambio repentino de colegio y/o residencia, o lidiar con problemas de vivienda o falta de vivienda.
  • Tener pensamientos negativos sobre ellos mismos.
  • Cambios en el cuerpo, tanto en niños como en niñas.
  • Ver a los progenitores pasar por un divorcio o separación.
  • Problemas económicos en la familia.
  • Vivir en un hogar o vecindario inseguro.
  • Pensar en el futuro.
  • Desacuerdos con profesores, padres u otros adultos.
  • Situaciones de estrés excesivo de los padres.

Lo importante es saber darles las herramientas para gestionar mejor emociones como la ira, el miedo, la ansiedad, el estrés y la falta de conexión.

La práctica de ejercicios de relajación y mindfulness permite a los ‘peques’ disfrutar más libremente de los placeres de la niñez. De hecho, la relajación puede tener un impacto positivo de por vida en el bienestar psicológico, social y cognitivo de los niños.

Ejercicios de relajación

Si quieres que tus hijas/os empiecen a practicar mindfulness, a continuación te presentamos tres ejercicios para que puedan probar:

  1. La bola de nieve.
    Pide a los niños que cojan una bola de nieve, que la agiten, y que observen que cuando agitan la bola el agua se enturbia y que cuando paran la nieve se asienta y el agua de nuevo se queda clara. Explicarles que la mente es como la nieve y el agua, y que cuando nos vemos atrapados en nuestros pensamientos y emociones (la nieve), es difícil ver con claridad, lo que afecta nuestras decisiones, y es mejor decidir cuando la mente está calmada (cuando el agua está clara). Este ejercicio lo pueden hacer cada vez que estén enfadados o nerviosos.
  2. Hacer burbujas.
    Decir a los niños se concentren en tomar una respiración profunda y lenta, y posteriormente exhalen para llenar la burbuja. Anímalos a que presten mucha atención a las burbujas a medida que se forman, separan y explotan o flota
  3. El tacto con los ojos vendados.
    Venda los ojos de cada niño y coloca varios objetos pequeños de distintas texturas y pide a cada niño que toque un objeto, y describa qué están tocando.

Porque hablar de ejercicios de relajación para niñas/os significa ‘peques’ más tranquilos, atentos y felices.

Publicado en Conducta infantil.

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