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Impulsivo, distraído, hiperactivo… ¿tiene nuestro hijo algún problema?

Tal y como explica en su blog Jonatan Molina, psicólogo clínico infantil por la Universidad Miguel Hernández de Elche, el diagnóstico de trastornos psicológicos en la población infantil ha aumentado mucho –y por fortuna para bien– en los últimos años. Por ejemplo, en lo referente al Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Son numerosos y variados los factores que pueden explicar este auge, uno de ellos es sin duda la mejora de los instrumentos de evaluación psicológica (cuestionarios, entrevistas, pruebas biológicas y médicas, evaluaciones fisiológicas, etcétera) que son capaces de encontrar problemas que antes permanecían ocultos.

El TDAH, explica en su blog Jonatan Molina, es quizá el caso más representativo del fenómeno actual de sobrediagnóstico, causado en gran medida por la presión de las grandes farmacéuticas y el cambio de las estructuras familiares en la sociedad actual. «Los últimos estudios sitúan la prevalencia en España alrededor del 6-8% de la población escolar. Este problema, caracterizado por problemas de atención y una pobre capacidad de autocontrol suele ser tratado con medicación (normalmente Metilfenidato, un derivado de la anfetamina) desde las unidades de psicología infantil de los centros de salud, las llamadas USMI.

Hiperactivos

En opinión del psicólogo clínico infantil, esto suele provocar una grave distorsión en los padres, que se encuentran de repente no solo con un diagnóstico psicológico/psiquiátrico sino también con una prescripción de tratamiento farmacológico que, en ocasiones, se alarga durante toda la niñez.

Para Jonatan Molina, «la diferencia entre un comportamiento normal y un comportamiento problemático es a veces muy sutil. Por tanto, ante un conjunto de conductas, es una decisión subjetiva del profesional la que determina si es un síntoma de un trastorno psicológico o no, ya que no existen pruebas médicas que permitan diagnosticarlo. De hecho, algunos de los indicadores que se utilizan para evaluar la presencia del TDAH son no prestar atención a los detalles, dificultad para mantener la atención, pérdida frecuente de cosas necesarias, ser olvidadizo, hablar excesivamente, interrumpir o tener dificultades para guardar el turno. Todos ellos comportamientos muy frecuentes en niños y que complica todavía más el proceso diagnóstico».

Distraído

Que un niño no ponga atención, nos advierte este especialista, activo e impulsivo no es sinónimo de un trastorno. Todos estos comportamientos no son necesariamente producto de un incorrecto desarrollo de ciertas zonas cerebrales, como sería el caso del TDAH, sino que pueden ser explicados por otras causas. El psicólogo Mateu Servera advierte que el modelo de sociedad actual puede ser uno de los factores generadores de este tipo de comportamientos, lo que él llama “infointoxicación”.

En este sentido, los videojuegos, la televisión, Internet, las nuevas tecnologías… son elementos que “no favorecen en el niño el desarrollo de la atención sostenida, la cultura del esfuerzo, la demora en la recompensa o el autocontrol”. A esto se añade una mayor dificultad por parte de los padres de establecer normas y límites debido a la inversión de tiempo que requieren, elemento cada vez más escaso hoy en día.

Puedes saber más sobre Jonatan Molina en su perfil de Facebook o de Twitter.

Publicado en Conducta infantil.

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