vinagre

El vinagre para los boquerones, no contra los piojos

por Elisa de la Riva, cofundadora de Bye Piojito.

Cuántas veces, mientras estoy atendiendo a niñas y niños, me llega un olor tremendo a ensalada. Y al preguntarle a su madre «¿Le has echado vinagre en el pelo?», siempre contestan que sí.

Pero un contundente, vamos; como con orgullo de haber realizado una de las grandes hazañas de su vida. Algo imprescindible en el hecho de eliminar los piojos.

Mi contestación siempre es la misma “¿por qué le has echado vinagre?”, es en ese momento, cuando te miran con estupor como diciendo ¿cómo me puede preguntar eso?, se quedan calladas un rato sin saber muy bien que decir,  pero al rato contestan muy seguras, “pues para matar a los piojos” y es ahí, cuando les contesto “pues mira la cantidad de piojos que le he quitado a tu hija, y todos están vivos”.

Algunas madres incluso me dicen que les han echado vinagre caliente, los niños vienen con la cabeza roja como un tomate y con los piojos andando tranquilamente.

Entonces, ¿por qué se echa vinagre en el pelo de niñas y niños cuando tienen piojos?. Pues las contestaciones son muy variopintas, «lo he leído en internet”, «me lo ha dicho una amiga, o madre, o abuela, o cualquier persona de su entorno», «cuando era pequeña mi padre siempre me lo echaba y funcionaba», etcétera.

Y mi contestación es siempre la misma: «No existe ningún documento con un cierto rigor científico que avale el empleo de vinagre para eliminar a los piojos».

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Recuerdo un experimento de cuando era pequeña e iba al colegio . Consistía en meter, durante toda la noche, un huevo de gallina en un vaso lleno de vinagre. La profesora nos dijo que le comentásemos al día siguiente qué es lo que había pasado, y la verdad es que a mí el resultado me pareció muy curioso, pues el huevo estaba intacto pero sin la cáscara.

Al ser un ácido, alguien podría pensar que el vinagre puede corroer el exoesqueleto de los piojos y acabar con las liendres. Pero para poder hacer eso, habría que tener toda la noche al niño con la cabeza en vinagre, y hay posibilidades que el pequeño acabase sin pelo, sin piel y sin nada sobre el cráneo.

Lo que si he notado trabajando es que a las niñas y niños a los que les han echado vinagre cuesta más quitarles las liendres; porque se ha reblandecido, pero el huevo sigue ahí incubándose. Por lo que es contraproducente: es preferible que el huevo esté duro, y al pasar la lendrera sea más fácil arrancarlo del pelo.

El mejor tratamiento contra los piojos es una buena lendrera, una que tenga las puntas acanaladas, que es lo único que no sólo quita los piojos sino que además engancha la liendre del pelo y la quita.

Recuerdo que mi madre me recomendaba hacer el último aclarado con agua y vinagre, para lograr darle más brillo al pelo. Lo probé una vez: recuerdo el olor a ensalada, pero del brillo no tengo recuerdo alguno. Cosa que sí he logrado después: echándome en el pelo una buena mascarilla mi pelo brilla mucho más.

Quizá esto se usara en otro tiempo, y en zonas de aguas muy alcalinas. Pero hoy en día, el agua que llega a nuestros domicilios se trata. Y desde luego, para aclararse el pelo y darle brillo hay muchísimos productos que dejan el cabello suave, sedoso y con un luestre extraordinario.

Estamos en el siglo XXI. Por favor, no sigamos empleando, por inercia, remedios de la Edad Media. Lo dicho: el vinagre, para los boquerones; no contra los piojos.

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