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10 frases que no deben decirse a los hijos

Las palabras y los gestos son claves para hablar con los niños, los preadolescentes y los adolescentes. Alcanzar una buena comunicación con los pequeños y los ya no tan pequeños puede resultar, sin embargo, complicada; sobre todo si estamos estresados, acaba de tener lugar un momento de nervios o peligro, o simplemente se niegan a obedecer. Es necesario evitar estas 10 frases que no deben decirse a los hijos y, mirándoles siempre a los ojos, ofrecerles pautas concisas al respecto.

1. «Las chicas no se comportan así»/«Los niños no lloran».
En realidad, nadie quiere dejar que sus hijos tengan miedo de explorar; sobre todo si es algo en lo que podrían perfectamente sobresalir (las niñas jugando al fútbol o los niños peinando). Hoy incluso la diferenciación puede ser positiva, y no es malo que alguien se salga del molde. ¿Por qué decirles lo que es “de niñas” o lo que no es “cosa de chicos”; mejor que descubran ellos mismos lo que prefieren hacer.

2. «Anda, trae, que ya lo hago yo».
Una frase que se oye muy a menudo, pero que en realidad es muy negativa. Es normal que una niña, un niño, sobre todo si son pequeños, no sepa hacer muchas cosas; por ese motivo hay que enseñarles y permitir que hagan las cosas por ellos mismos, para practicar y aprender. Si les decimos que no son capaces lo acabarán pensando realmente, y así los convertidmos en unos inútiles. Niñas y niños, preadolescentes y adolescentes, todos necesitan que les apoyemos cuando hacen algo para reafirmar su autoestima.

3. «Mira que eres mala/o».
La diferencia entre el bien y el mal es algo que ni siquiera los adultos comprendemos al 100%; por lo tanto mucho menos un niño o un preadolescente. Aunque sea normal regañarles para educarles, no es correcto decirles que son malos; porque les crea sentimientos de tristeza y rabia, empeorando la situación. Lo mejor es calmarnos y explicarles qué es lo que han hecho mal.

4. «Tú eres tonto/a».
Al igual que sucede en el caso anterior, llamar a un hijo tonto va a ocasionarle malestar, y es contraproducente. Se sentirá triste, pero con ello no vamos a resolver el problema. Niñas y niños están aprendiendo a comportarse, y ofenderles no es el mejor método para que aprendan. La solución es explicarles por qué motivo no se actúa como lo ha hecho, y así sabrán cómo han de comportarse la próxima vez.

5. «Pues los otros niños…».
Entre los niños siempre hay competitividad; se comparan unos con otros, y esto es bueno para aprender. Lo que no es correcto es que los adultos usen este aspecto para regañarles. Es decir, no es adecuado criticar a nuestras hijas e hijos comparándolos con otros preadolescentes, puesto que puede tener un efecto contraproducente. Lo que sí hay que hacer es explicarles lo que tienen que hacer, de qué forma y porqué, pero sin hacer que se sientan inferiores a otros.

6. «¡Eres un desagradecido!».
Seguramente habrás escuhado esta frase en más de una ocasión. Es muy común que los padres la utilicen a menudo cuando sus hijos no hacen lo que les habían pedido, pero no por ello es correcta ni adecuada. Los pequeños no siempre son conscientes de sus errores, ni de los esfuerzos que se hacen por ellos, pero no es bueno hacércelo saber con reproches. Lo único que se consigue con esto es que tengan sentimientos de culpa, pero el problema no se resuelve en absoluto. Lo mejor es explicarles las cosas con calma para que entiendan de qué forma puede comportarse mejor.

7. «¡No me esperaba esto de ti!».
Todos los padres y madres tienen grandes expectativas puestas en sus hijas e hijos, y esperan que éstas se cumplan; aunque a veces no es así y se llevan no pocas desilusiones. Pero aún así no deben acusarles, ni hacerles sentir culpables, porque de este modo les desmoralizan y la situación empeora. Los preadolescentes tiene que aprender que no se puede hacer siempre todo bien, porque de los errores y las equivocaciones se aprende, y mucho.

8. «¡Eres siempre la/el última/o!».
Hay dos formas de hacer que un preadolescente o un adolescente haga las cosas con más rapidez: una es decirle que es torpe, pero de esta forma se sentirá mal, frustrado, y lo más probable es que siga siendo lento. La segunda es incitarle a ser más ágil; esto le estimulará y seguramente será un método eficaz para que haga las cosas con prontitud y diligencia. Con nuestras hijas e hijos hay que tener en cuenta que siempre lograremos mejores resultados con el refuerzo positivo: estimulándoles, mejor que regañándoles.

9. «¿No eres ya mayor para hacer eso?».
La infancia, con sus juegos, la ingenuidad, es una etapa de la vida que puede durar más o menos, dependiendo de cada indiciduo y de su desarrollo. El crecimiento y el desarrollo mental no siguen pautas precisas o previsibles; hay niños que necesitan más tiempo que otros adquirir conocimientos, y por tanto hay que darles libertad para que experimenten durante su infancia. Siempre dentro de los límites del sentido común.

10. «¡¡Qué pares te he dicho!!».
Si a un preadolescente o un adolescente se le grita que tiene que dejar de hace algo de inmediato, se asustará, pero no entenderá el porqué. De hecho, unos minutos después volverá a repetir lo que estaba haciendo por mucho que se le levante la voz. Lo mejor es calmarnos y adoptar una actitud autoritaria, pero relajada, e intentar hacerle entender que su comportamiento no es el correcto y el porqué tiene que parar.

 

Publicado en Conducta infantil.

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