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5-6 años: aún no son capaces de leer el reloj

A vueltas con el tiempo. Nuestro pequeño acaba de cumplir los seis años, y a sus abuelos les habrá faltado tiempo para regalarle un reloj. Él estará encantado, y lo llevara puesto con mucho orgullo. Al principio, nos preguntará constantemente la hora, pero al mismo tiempo es natural que quiera aprender a leer el reloj él solito. ¿Cuál es la mejor manera de enseñarle? De momento, basten algunas nociones básicas: aquellas horas del día que los niños puedan relacionar con determinadas actividades.
A la mayoría de los niños les fascinan los relojes, aunque no sepan utilizarlos. A los 5 ó 6 años, las horas y los minutos son todavía conceptos totalmente abstractos, y tendrán que pasar al menos un par de años hasta que aprendan a leer las horas correctamente. De momento, es una buena idea empezar a enseñarles algunas nociones básicas.

El aprendizaje les resultará más fácil si les dejamos practicar con un gran reloj de juguete que ellos mismos pueden confeccionar en casa, recortando un círculo de cartón para la esfera y pegando en el centro las manecillas, de papel o cartulina, con una chincheta. Si bien existen varios tipos de juguetes didácticos (libritos, relojes falsos, puzzles…) para ayudarles a aprender el funcionamiento del tiempo. Son artilugios especialmente diseñados para cada edad, divertidos y atractivos, y los podemos adquirir en multitud de establecimientos.

Es fundamental comenzar enseñándoles aquellas horas del día que los niños puedan relacionar con determinadas actividades. Por ejemplo, «a las seis vamos al parque», «ahora son las ocho y vamos a cenar» o «son las diez y es hora de dormirse».

El tiempo, por tamaños

Las agujas del reloj cumplen distintas funciones que también deben aprender. Hay que explicarles de forma sencilla la diferencia entre la manecilla pequeña, la que marca las horas y por ello avanza muy despacio, y la manecilla grande, que señala los minutos y da una vuelta completa por cada hora que pasa.
Al principio solamente serán capaces de leer las horas en punto. Después vendrán las medias horas, los cuartos y, por último, lo más difícil para ellos: los minutos.

Publicado en Conducta infantil.

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