5-6 años: De repente se vuelven pudorosos (1 de 2)

¿Por qué de repente a nuestras/os hijas/os les da vergüenza que les veamos desnudos? Al decir de los psiquiatras infantiles tarde o temprano todos los niños pasan por esta fase: se vuelven pudorosos, algunos ya en una edad muy temprana. ¿Cómo debemos reaccionar?


Si damos crédito a la Biblia, con Adán y Eva no sólo comienza la historia de la humanidad, sino también el sentido del pudor remonta a ellos. Después de haber comido ambos de la manzana, «se les abrieron los ojos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Y corrieron a taparse su desnudez con las hojas de una higuera».

Desnudez y pudor están estrechamente relacionados. El sentido del pudor es seguramente algo que existe en todas las culturas, incluso en las que llamamos “primitivas”. Según psicólogo Salvador Idiazábal, «forma parte de nuestro ser». Y en opinión de los expertos en comportamiento humano, en la edad adulta tiene una función esencial. El sentido del pudor, y por lo tanto también tener una vida sexual en la intimidad, son factores muy importantes que nos llevan a vivir en pareja.

¿Es innato o educacional?

Lo que los expertos aún no han podido aclarar del todo, es si sentir vergüenza de nuestra desnudez es algo innato o si se debe a nuestra educación. Lo que los expertos aún no han podido aclarar del todo, es si sentir vergüenza de nuestra desnudez es algo innato o si se debe a nuestra educación. Pero según parece tarde o temprano todos los niños pasan por esta fase. Una condición mental previa al sentido del pudor aparece ya en una edad muy temprana. Y con esto estamos de nuevo con Adán y Eva. No les daba vergüenza estar desnudos hasta que comieron del “árbol del conocimiento”. Los niños también requieren unos ciertos conocimientos para poder sentir vergüenza. Tienen que ser conscientes de que son individuos, seres independientes de los demás. Uno sólo puede sentir vergüenza, si existe un “tú” o “vosotros” cuyo cariño y estima nos importan.

Esta conciencia de si mismos suele despertarse en los niños entre los 18 y los 24 meses. Pero según los psicólogos evolutivos los niños no llegan a sentir vergüenza hasta que su evolución mental no haya alcanzado cierto grado de madurez que les permite comprender y aceptar las reglas de convivencia. Esto suele ocurrir alrededor de los cinco, seis años. Sonia tardó un poco más. Ya tenía siete años cuando al salir del baño de repente pasaba como un rayo por delante de sus padres para meterse en su habitación y vestirse allí con la puerta cerrada. Dos años más mayor era Jorge cuando se negó a acompañar a sus padres a una playa naturista donde habían pasado sus vacaciones en años anteriores. Consintió ir cuando ellos le prometieron que podía ponerse el bañador.

Establecen sus propias reglas

¿Por qué de repente les da vergüenza? «La educación juega un papel importante», nos comenta este psicólogo. «Pues intuitivamente los padres van restringiendo la desnudez de sus hijos según van creciendo. Les enseñan, por ejemplo, que para ir de paseo hay que vestirse o que no deben tocarse o juguetear con sus genitales delante de la gente. Los niños a su vez observan que papá y mamá se visten cuando viene visita a casa. Se dan cuenta de que estar desnudo no es lo normal, no es la pauta habitual de comportamiento. Es algo privado, algo intimo. A partir de entonces les dará vergüenza estar desnudos delante de otras personas. Y cuanto más pudorosos sean los padres o la familia en general, mayor será su sentido del pudor».

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